• EL SÍNDROME DE POLLYANNA

El síndrome de Pollyanna es una expresión que se utiliza para describir a una persona que es optimista de manera exagerada.

El término proviene de una novela de Eleanor H. Porter, Pollyanna, publicada el año 1.913. Cuenta la historia de una niña parlanchina e idealista que se ha quedado huérfana y debe mudarse a vivir con su severa tía Polly. La niña, educada por su padre para mantener siempre una actitud optimista, usa el juego de encontrar el lado bueno de cualquier situación por adversa que sea para alegrar la vida de todos los que le rodean.

  • BUSCA EL LADO POSITIVO DE CUALQUIER COSA

De manera similar a Pollyanna, podemos ejercitarnos en buscar siempre el aspecto positivo de cualquier circunstancia que nos toque vivir. Y si nos parece que no lo hay, lo “inventamos”, como si fuera un juego: a la larga, se convertirá en un hábito.

Es una estrategia especialmente útil cuando nos sentimos abrumados por las circunstancias, cuando nos parece que las contrariedades no paran de acumularse,  cuando tenemos un mal día o una mala racha.

Ejemplos:

Estás preocupado porque tienes que hablar con un cliente difícil y no presagias nada bueno de ello. Lado positivo: sales de tu zona de comodidad, te enfrentas a tus miedos e inseguridades, te ejercitas en la práctica asertiva, la experiencia te puede servir en un futuro para otros clientes conflictivos. Date cuenta de que no se trata de imaginar un “final feliz” -esa sería una táctica diferente-, tan sólo de ver la otra cara de la moneda. Fíjate también que ello no te impide efectuar otras valoraciones diferentes, como que “me ha tocado un buen marrón” u “ojalá que no pierda a este cliente”, etc. pero procura focalizarte en la positiva.

Has pillado una gripe y eso altera todos tus planes de esta semana. Lado positivo: durante unos días te libras del estrés del trabajo y puedes aprovechar para leer algún libro o ver tus series favoritas por Internet. Pueden ser diferentes cosas, evidentemente esto se ha de adaptar a las circunstancias concretas de cada persona y de cada momento.

Se te ha estropeado la nevera justo este mes que tienes que efectuar dos pagos domésticos importantes. Lado positivo: tendrás una nevera nueva, con más prestaciones.

En un ataque de ira, del que te arrepientes, te has enfadado con tu compañero de trabajo. Lado positivo: sacar las “garras”, aunque no haya sido la respuesta ideal, ayuda a veces a poner límites; si no hubieras “explotado” en ese momento, quizás no hubieras sido capaz de decirle lo que le tenías que decir y hubieras ido acumulando rabia y malestar.

Todo eso te puede parecer ingenuo o puedes preguntarte: ¿y si no es verdad?, ¿y si, aunque pudiera ser verdad, no me lo creo o lo veo exagerado?

Bueno, recuerda que lo tienes que tomar como un juego, nada más. Como mínimo, lo podríamos calificar como un “autoengaño positivo” que te servirá para que te enfrentes a la situación más relajado y con una mejor disposición de ánimo.

En ningún caso, claro está, lo hemos de utilizar para rehuir nuestras responsabilidades o para ponernos una venda en los ojos y no ver lo que no queremos ver, o para vivir en un mundo de fantasía. Se trata tan sólo, de un juego, que puede hacernos la realidad más amable, más llevadera, que puede mejorar nuestro humor y darnos más fuerza para enfrentarnos a los problemas -no para evitarlos-.

  • TAREA SUGERIDA:

Durante un día, una hora, prueba a practicar ver el lado positivo de cualquier cosa que te ocurra o se te pase por la cabeza. Observa los resultados.

Extracto del libro: El cambio empieza dentro de tí (de venta en Amazon, ver página de inicio)

Josep Planas – psicólogos Oviedo