Algunas veces es mejor decir NO y que se molesten con nosotros, que decir SI y molestarnos con nosotros mismos (David Fischman)

Hay muchos motivos por los cuales a veces nos cuesta decir NO: para evitar un conflicto, por creer que no tenemos derecho a negarnos, para que el otro no se sienta mal, por miedo a no ser queridos, por timidez, porque nos cuesta anteponer nuestras necesidades a las de los demás, porque no queremos defraudar, por no saber cómo decirlo, etc.

Sin embargo, es importante saber decir NO y poner límites para: defender nuestros derechos y protegernos de abusos, reivindicar nuestro espacio personal y nuestra libertad, evitar resentimientos o “explosiones” de ira descontrolada que puedan malograr una relación, proteger nuestra autoestima, cuidar nuestra salud física y mental, etc. Y también por honestidad con la otra persona.

El otro/a puede apelar al chantaje emocional –para hacernos sentir culpables-, al engaño -para confundirnos-; a la amenaza –directa o indirecta-, a los halagos y a 1.001 tácticas más de manipulación o persuasión. Y nosotros podemos quedarnos fácilmente atrapados en esa telaraña de culpa, miedo, desconcierto o ansia de complacer.

Para aprender a decir NO y defender tus derechos cuando sea necesario, te sugiero:

. Analizar qué es lo que, en tu caso particular, te dificulta decir NO –en general o en una situación determinada-.

. Utilizar argumentos racionales para combatir tus miedos e inseguridades. Por ejemplo, que no puedes complacer a todo el mundo, o que tus necesidades también son importantes.

. Aprender a decirlo de forma asertiva, siguiendo unas pautas:

  1. Escucha hasta que la otra persona termine de formular su petición y estés seguro de haberla entendido. No le interrumpas ni actúes con brusquedad. Intenta comprender si te está manipulando con la culpa, los halagos, la intimidación, el victimismo, etc.
  2. Si no tienes clara la respuesta, pide más información acerca de la demanda que te están haciendo o di que necesitas pensarlo unas horas, unos días o lo que sea.
  3. Empieza, si es posible, tu respuesta con algo amable, con empatía. Por ejemplo: “me encantaría ayudarte, pero…”, “entiendo que quieras… pero…”, “te agradezco que hayas contado conmigo para… pero…”
  4. Di NO con suavidad, pero con firmeza. Explica tus razones para negarte de forma breve y concisa, pero evita dar demasiados rodeos o disculparte o justificarte en exceso para no dar la sensación de que no lo tienes claro y podrías ceder fácilmente si te presionan. Por ejemplo, di: “no puedo llevarme trabajo a casa este fin de semana porque he quedado con mi familia para ir a X”, o “no me quiero llevar trabajo a casa fuera del horario laboral porque deseo pasar los fines de semana con mi familia” Pero no digas: “no sabes lo mal que me siento por decirte que no puedo llevarme trabajo a casa este fin de semana, pero es que había pensado pasarlo con mi familia y si ahora les digo que no va a ser un poco complicado, etc.”
  5. Pon condiciones u ofrece alternativas si te parece oportuno. Por ejemplo: “puedo venir a cenar pero a las 12 quiero estar en mi casa porque tengo que preparar los exámenes de la semana que viene – o porque estoy muy cansado, o no tengo autobuses para volver, etc.-. O “puedo hacer ese trabajo extra, pero me lo tendrías que pagar aparte ya que esto se sale del presupuesto que acordamos”. O “no puedo prestarte dinero, pero si quieres te ayudo a gestionar tal o cual”.
  6. Procura hablar con calma y manteniendo una postura corporal apropiada: contacto visual directo, postura del cuerpo orientada hacia la otra persona, manos relajadas, etc.
  7. Si el otro se muestra muy insistente, usa la técnica del “disco rayado”: repite tu negativa de forma amable pero firme. Por ejemplo: “como te digo, yo te puedo hacer ese trabajo extra pero sólo si me lo pagas aparte”. O “sí, estaré encantado de venir a la cena, pero sólo hasta las 12”. No añadimos más justificaciones ni entramos en discusiones estériles sobre si “debería” o “no debería” hacer X o Y, o si mi negativa indica que yo soy tal o cual –egoísta, insensible, etc. – o que no entiendo esto o aquello.