¿En qué consiste?

Hablamos de acoso o mobbing laboral para referirnos a una situación de violencia psicológica  recurrente y sostenida en el tiempo. Lo suelen llevar a cabo jefes o compañeros/as de trabajo.

Para los casos más graves, algunos lo definen incluso en términos de “terrorismo laboral”, dadas las devastadoras consecuencias que pueden tener para los afectados.

Por desgracia, no es nada infrecuente en el marco de la actual precariedad y pérdida generalizada de derechos individuales y colectivos.

      Causas

Su origen puede deberse a diversos motivos, los más frecuentes:

a) Que la empresa quiera echar gente pero no pagar indemnizaciones por despido.

b) Que la víctima se haya negado a aceptar cambios desfavorables en sus condiciones de trabajo, haya salido en defensa de otros compañeros/as, haya estado de baja por enfermedad, haya tenido una discusión seria con su jefe o con otros compañeros/as, etc.

c) Que, por algún motivo, haya despertado envidias.

A partir de esas circunstancias, el jefe/a o algún compañero/a suele iniciar, de forma sorpresiva, los primeros comportamientos de aislamiento o desprecio/ descalificación de la víctima: empiezan a criticar su trabajo, su vida privada, su forma de ser u otros aspectos personales, la dejan de lado, no la escuchan, se burlan, la ridiculizan, le mandan tareas humillantes o muy difíciles o incluso le impiden trabajar, etc.

De alguna manera, intentan someterla a un alto nivel de estrés. En casos graves, puede haber también amenazas, insultos, gritos y todo tipo de maltratos verbales.  En ese contexto, la víctima empieza a sufrir ansiedad lo cual, el o los agresores pueden utilizar para justificar su maltrato y calificarla de desequilibrada, enferma o “problemática”

El acoso suele realizarse en privado o en presencia de compañeros/as de confianza del agresor/a aunque, de todas maneras, los testigos suelen mostrarse “ciegos y sordos” por temor a las represalias, a que les acabe pasando lo mismo que al acosado/a.  La falta de apoyo y el silencio, hacen mucho más difícil que la víctima sea plenamente consciente de lo que está pasando y que se pueda defender.

      Consecuencias

La víctima puede terminar con graves crisis de ansiedad o depresión, mostrándose agresiva con alguien, cometiendo errores en el trabajo por falta de atención, cogiendo la baja laboral y con un tratamiento farmacológico o psicológico, etc. Todo ello acompañado a menudo de sentimientos de culpa, impotencia, confusión

A lo anterior, le suelen acompañar sentimientos de culpa, impotencia, confusión y una fuerte caída de la autoestima.

      ¿Qué hacer?

Las soluciones pueden variar de una persona a otra, dependiendo de las circunstancias concretas de cada caso, pero en general conviene:

a)  Intentar mantener la calma para evitar empeorar las cosas con acciones impulsivas o no suficientemente meditadas.

b)  Analizar los pros y contras de diferentes acciones a tomar, desde buscar apoyos dentro de la empresa y/o denunciar el caso a superiores o al departamento de RRHH hasta cambiar de trabajo, entre otras cosas.

c)  Buscar ayuda psicológica para:   1) Recuperar/ reforzar la autoestima,   2) Tratar los síntomas de ansiedad, depresión, etc. asociados,  3) Aprender a defender los derechos de forma asertiva,   4) Mejorar algunos aspectos de la forma de ser que puedan hacer a la persona más vulnerable a sufrir abusos o malos tratos.

Si te sientes identificado/a con el contenido de este artículo y crees que necesitas ayuda, puedes contactar con Josep Planas – psicólogos Oviedo a través de los teléfonos 984093482 / 654898716 o del siguiente formulario de contacto: