¿Buena suerte o mala suerte?

Hay un famoso cuento sufí que cuenta las peripecias de un hombre que, cada vez que le pasaba algo bueno y le decían “¡qué suerte has tenido!”, o algo malo y exclamaban, por el contrario “¡qué mala suerte!”, respondía siempre: “¿buena suerte o mala suerte? Sólo Alá lo sabe” Y, a menudo, la mala suerte se transformaba con el tiempo en algo bueno, y viceversa.

Por ejemplo, una vez se le escapó un caballo  y más adelante volvió al redil con diez caballos salvajes. Pero, al cabo de un tiempo, el hijo de nuestro hombre, montando uno de esos caballos salvajes para domarlo, se cayó al suelo partiéndose una pierna.

La moraleja es que, con el paso del tiempo, las cosas pueden cambiar radicalmente y nunca sabemos lo que nos depara el destino, de manera que lo mejor que podemos hacer es ser prudentes al valorar tanto las alegrías como las desgracias.

¿Crisis u oportunidad?

Actualmente, en muchos libros de autoayuda está de moda decir que toda “crisis” es siempre una “oportunidad” que hay que saber descubrir. Para reforzar esta idea, suelen añadir que en chino la palabra “crisis” se compone de dos ideogramas que significan “peligro” y “oportunidad”.

Algunos lo llevan más lejos y hablan de “bendiciones encubiertas” o sacan eslóganes del tipo “y de pronto, la vida te regala una crisis” o “en épocas de crisis sólo se necesita un poco de coraje y voluntad para destacar sobre el promedio pusilánime de gente que ve pasar la vida”.

Independientemente del grado de verdad o mentira que haya en estas afirmaciones, podemos estar de acuerdo en que en muchos casos servirán para animar a la gente a movilizarse y a generar cambios positivos. Pero, por otro lado me pregunto: ¿le podemos decir, por ejemplo, a una persona que se ha quedado sin trabajo y/o la han desahuciado del piso que la vida le ha dado una oportunidad? Me parecería muy cruel y totalmente injusto.

¿No hay mal que por bien no venga?

Es de todos conocido asimismo el viejo refrán que afirma que “no hay mal que por bien no venga”. Estas palabras traen una carga de resignación y, a la vez, de consuelo. Nos indican que una situación en principio desfavorable puede aportarnos más adelante algo positivo.

Convertir los reveses en oportunidades.

Mi conclusión personal es que todo lo anterior son verdades relativas pero que lo que  sí es cierto al cien por cien es que toda crisis “se puede transformar” en una oportunidad si nos lo proponemos realmente.

Muchas veces nos encontramos a disgusto con algunas cosas de nuestra vida, pero nos cuesta romper hábitos, aventurarnos más allá de la zona de comodidad. El cambio no es fácil para nadie.

Pero, cuando ya llegamos a una situación límite, de crisis, nos vemos impulsados fuera de la zona de comodidad al tiempo que nos “liberamos” de viejas ataduras. Es como un pájaro al que empujan fuera del nido.

Y es en ese contexto dónde podemos, o bien hundirnos, o bien esforzarnos por ver el lado favorable de la cuestión y transformar el revés en una oportunidad, aprovechando la energía que nos da esa “sacudida” y la nueva libertad que nos ofrece.

Y es la única manera de que salgamos reforzados de las crisis. Si, por el contrario, nos quedamos en la posición de “víctima” -aunque lo seamos realmente-, nos debilitamos.

Todos podemos poner ejemplos de nuestras vidas en que, si las circunstancias no nos hubieran empujado un poco, probablemente no nos hubiéramos movido de donde estábamos, aun cuando nos sintiéramos estancados o sin ilusión.

También podemos hurgar en la biografía de personajes célebres “resilientes”, que no sólo se reconstruyeron a sí mismos a partir de los reveses sufridos, sino que fueron capaces de increíbles proezas. Por citar solo unos pocos y al azar: Viktor Frankl, Stephen Hawking, Malala Yousafzai, Pablo Pineda…Y muchos otros “héroes” anónimos que nunca pasarán a la historia.

Algunos podéis pensar que vuestro caso “es diferente”. Permitidme deciros que eso es un autoengaño bastante común para justificarnos en la inacción, para evitar riesgos y esfuerzos que no estamos dispuestos a realizar.

Quejarse es más fácil que actuar, pero ¿resulta rentable a largo plazo?

TAREA SUGERIDA:

¿Alguna vez has intentado convertir un revés en oportunidad?, ¿cuándo?

¿Podrías poner ejemplos de personas que hayan logrado transformar en positivo circunstancias difíciles de sus vidas? Pueden ser personas próximas a ti o sobre las que hayas leído u oído.

¿Hay actualmente alguna situación difícil en tu vida que te gustaría poder reconvertir en algo positivo, en una oportunidad para salir de tu zona de confort y crecer? En caso afirmativo, ¿cómo te imaginas que lo podrías hacer? Busca dos o tres maneras diferentes, con ejemplos de actuación concretos.

 

Extracto del libro El cambio empieza dentro de tí: 101 reflexiones y estrategias para potenciar tu bienestar emocional y ser (más) feliz