Expresión de una sana autoestima

La asertividad, como bien dice Olga Castanyer,  viene a ser la expresión de una sana autoestima. Pero, ¿qué significa ser asertivo? Significa decir lo que pensamos, queremos o sentimos sin vulnerar el derecho de los demás a ser tratados con respeto, de manera honesta y no amenazadora y respetando, al mismo tiempo, nuestros derechos personales.

Es un estilo de comunicación que implica la creencia subyacente de que “yo tengo derechos y los demás también los tienen” y en el que la persona se juzga de forma realista asumiendo que aunque, en ocasiones, pueda suscitar el rechazo de los demás, es la mejor manera de hacerse respetar y de respetarse, de ser justo con los otros y con uno mismo. No siempre da como resultado la ausencia de conflictos entre las dos partes, pero sí la maximización de las consecuencias favorables y la minimización de las desfavorables, al menos a largo plazo.

Las alternativas a la asertividad son un estilo de comunicación:

– Agresivo. Decimos lo que pensamos, sentimos o queremos sin respetar los derechos de los demás. Por ejemplo,  pegamos un grito a nuestra pareja y le insultamos porque  no está de acuerdo con alguna demanda que le hemos hecho. Con ello, estamos lanzando un mensaje de: “esto es lo que yo pienso, siento o quiero y tus sentimientos no cuentan”

– Inhibido o pasivo. Evitamos decir lo que pensamos, sentimos o queremos por miedo a las consecuencias,  porque no creemos en nuestros derechos personales, creemos que  los de los demás son más importantes que los nuestros (baja autoestima) o porque no sabemos cómo manifestarlos. Por ejemplo, alguien nos formula una demanda abusiva y no nos atrevemos a negarnos. Estamos lanzando un mensaje de “yo no cuento, puedes aprovecharte de mí, mis sentimientos no importan, sólo los tuyos”

– Pasivo-agresivo. Ofrecemos una actitud de oposición y resistencia pasiva. Es una forma de agresividad indirecta que se puede manifestar como resentimiento, terquedad, desgana o fracaso intencionado en realizar determinadas tareas. Por ejemplo:

a) nos sentimos ofendidos por alguien y nos negamos a dirigirle la palabra (sin intentar aclarar lo que ha sucedido),

b) sentimos resentimiento hacia alguien y nos “olvidamos” de acudir a su fiesta de aniversario a la que hemos sido invitados. En este caso estamos lanzando un mensaje confuso a la otra persona, somos agresivos pero de una forma velada y sin dar al otro/a la oportunidad de aclarar la situación. Podríamos decir que es una mezcla de los dos estilos anteriores.

Si deseas obtener más información sobre la asertividad o crees que necesitas ayuda de un psicólogo para corregirla, puedes ponerte en contacto con mi consulta en Oviedo a través del formulario de contacto.